Descubrí a Onetti hace más de un año, leí El astillero y lo consideré un libro peculiar. Tiene una mezcla de belleza y crueldad. Sus personajes son parcos, pero sumamente vivos, se sienten tan reales a pesar de estar tan muertos. Por eso me sorprendió encontrarme hace poco una frase de don Juan Carlos en la que sentenciaba que sólo el amor loco vale pena. Me pareció un tanto paradójico el hecho de alguien tan seco, como al parecer era, coincidiera con la idea de otros que, tan distintos a él, también han sostenido. Me gusto el tono irónico de la frase, su cruel sinceridad (una amiga me dijo que todo estaba bien hasta las últimas palabras, he de decir que se me hizo algo raro y pesado el comentario, no lo comprendí bien), pero sobre todo pensé que un crimen jugar a querer, tanto contra uno mismo como contra los demás. Me gustaría decírselo a ella, pero si lo entiende no sé si sabrá cómo reaccionar, no sé tampoco si entenderá que no es sólo interés, es algo natural, es una complicidad, es saberse dispuesto a apostarle a la derrota sin reflexionar, y no derrotarse al conocer lo que está sobre la mesa. Claro para eso primero hay que estar dispuesto a perder, quitarse la ropa y pedir un beso. Habría que decir que no se puede confiar en quien no se atreve a cerrar los ojos. Ella debería saber qué pregunta sigue, pero, otra vez, no sé si así es.
Te agarra a traición, como algunas muertes… Yo sólo creo en el amor loco. Lo demás son ganitas de tratar de encontrarse en una cama o un buen negocio de matrimonio. Este amor pasión tal vez sea el único que importe. Lo que nada tiene que ver con el insensible declive que va llevando a una amistad cariñosa, en los mejores casos a una ternura, a un agradecimiento, a una necesidad de compañía.
Juan Carlos Onetti, Un posible Onetti